Y construí tu rostro.
Con adivinaciones del amor, construía tu rostro
en los lejanos patios de la infancia.
Albañil con vergüenza,
yo me oculté del mundo para tallar tu imagen,
para darte la voz,
para poner dulzura en tu saliva.
Cuantas veces temblé
apenas si cubierto por la luz del verano
mientras te describía por mi sangre.
Pura mía
estás hecha de cuántas estaciones
y tu gracia desciende como cuántos crepúsculos.
Cuántas de mis jornadas inventaron tus manos.
Qué infinito de besos contra la soledad
hunde tus pasos en el polvo.
Yo te oficié, te recité por los caminos,
escribí todos tus nombres al fondo de mi sombra
te hice un sitio en mi lecho,
te amé, estela invisible, noche a noche.
Así fue que cantaron los silencios.
Años y años trabajé para hacerte
antes de oír un solo sonido de tu alma.
II
Alza tus brazos, ellos encierran a la noche,
desátala sobre mi sed,
tambor, tambor, mi fuego.
Que la noche nos cubra como una campana
que suene suavemente a cada golpe del amor.
Entiérrame la sombra, lávame con ceniza, cávame del dolor,
límpiame el aire:
yo quiero amarte libre.
Tú destruyes el mundo para que esto suceda,
tú comienzas el mundo para que esto suceda.
III
Me has amado las manos y caerán con el otoño.
Has amado mi voz y está arrasada.
Mi rostro ha reventado sobre ti como una piedra
impura.
Me has amado y amado
para que huya de mí, señor de sombras.
Me has destruido para que yo sea luz humana
cantando
como las criaturas de tu sangre.
IV
Que del recuerdo suba el olor de tu cuerpo y se
haga tu cuerpo.
Que la noche devuelva tu dulzura.
Que tus manos sean dadas por el temblor que dieron.
Que tus ojos regresen de todo lo mirado.
Paloma del amor
en vez
asciendes pura en libertad
giras y cantas como el cielo vas invadiendo el mundo.
V
Como un niño te canto bajo la noche oscura.
Cofre de los secretos, juegos hondos,
temblores del otoño como pañuelos rápidos,
te canto allí para que seas.
Señora del candor,
con boca limpia digo uno a uno tus nombres,
pongo mi rostro en la penumbra que de ellos
desciende,
hago un gran fuego con tus nombres bajo la
noche oscura.
En realidad quiero decir: me haces andar contra la muerte.
Juan Gelman
sábado, 8 de septiembre de 2018
jueves, 8 de marzo de 2018
Vienen mujeres muchas
Vienen actuando desde el fondo de mis raíces,
Profundas como la noche e inquietas como el viento.
Vienen cruzando mi historia, atravesando mi aliento,
mujeres, muchas mujeres, entre mis piernas subiendo,
viajando por mis venas, haciéndose carne en mi cuerpo.
Vienen de siglos y siglos de luchas y de lamentos,
por sus muertes infinitas por dolores y silencios.
Pujan desde las honduras acariciando mi cuerpo,
vienen gritando su lucha, pugnando por sus derechos.
¡Cuántas mujeres muchas movilizando mi pecho!
¡Cuántas manos levantan las esperanzas que tengo!
¡Cuántas mujeres me llaman a seguir este sendero!
¡Cuántas pasiones vivas me vienen a dar sustento!
Vienen mujeres muchas de luchas y de lamentos,
vienen con sus violetas banderas en movimiento,
vienen dando su apoyo para nuestro alzamiento,
sus herramientas libertarias manifiestan ofrecernos.
¡Ahora, compañeras, es este nuestro momento!
Gabriela Fagetti
Profundas como la noche e inquietas como el viento.
Vienen cruzando mi historia, atravesando mi aliento,
mujeres, muchas mujeres, entre mis piernas subiendo,
viajando por mis venas, haciéndose carne en mi cuerpo.
Vienen de siglos y siglos de luchas y de lamentos,
por sus muertes infinitas por dolores y silencios.
Pujan desde las honduras acariciando mi cuerpo,
vienen gritando su lucha, pugnando por sus derechos.
¡Cuántas mujeres muchas movilizando mi pecho!
¡Cuántas manos levantan las esperanzas que tengo!
¡Cuántas mujeres me llaman a seguir este sendero!
¡Cuántas pasiones vivas me vienen a dar sustento!
Vienen mujeres muchas de luchas y de lamentos,
vienen con sus violetas banderas en movimiento,
vienen dando su apoyo para nuestro alzamiento,
sus herramientas libertarias manifiestan ofrecernos.
¡Ahora, compañeras, es este nuestro momento!
Gabriela Fagetti
viernes, 10 de noviembre de 2017
Vocales
Twitter es el territorio de las palabras rotas. De este modo ocupan menos espacio y se rentabilizan mejor los 140 caracteres. Pero una palabra rota es una palabra rota. Imaginemos una casa en la que, para ahorrar espacio, la vajilla estuviera compuesta de medios platos y de medias cucharas y de medios tenedores. De media nevera también y de media estufa y de medio cepillo de dientes o de la mitad de la cama. Una casa con la mitad del retrete y la mitad del bidé y la mitad de la pastilla de jabón. Toda la casa rota, con un 30% de microondas y un 40% de sofá y un 10% de ventanas. Y, en esa casa, una familia en la que al padre le faltaran las piernas, a la madre los brazos y a los niños la nariz y los labios. Todo muy económico. Si entráramos en ella, reconoceríamos un hogar, sin duda, y distinguiríamos a los padres de los hijos del mismo modo que traducimos QTL por Qué tal, QT1BD por Que tengas un buen día, o TKM por Te quiero mucho. ¿Pero quién viviría allí? Alguien, desde luego, que fuera la mitad de sí mismo. Y no solo la mitad de sí mismo en cuanto al cuerpo, sino también en cuanto a la mente. Un hemipléjico total.
La realidad, quizá por influencia de las palabras, se vuelve hemipléjica. Los contratos de trabajo están rotos igual que los salarios, que funcionan a medio gas. La capacidad de protesta de los trabajadores ha caído en picado, lo mismo que la influencia de los sindicatos en el hemimundo laboral. A un amigo le escribió su médico el siguiente mensaje: ¿Sgs con prblms d prstt? Que, después de mucho estudiar, logró leer como ¿Sigues con problemas de próstata? Parece que el pato, en la lengua, lo pagan las vocales. ¿Y en el pensamiento? ¿De qué modo o por dónde se reduce el pensamiento?
Juan José Millás
La realidad, quizá por influencia de las palabras, se vuelve hemipléjica. Los contratos de trabajo están rotos igual que los salarios, que funcionan a medio gas. La capacidad de protesta de los trabajadores ha caído en picado, lo mismo que la influencia de los sindicatos en el hemimundo laboral. A un amigo le escribió su médico el siguiente mensaje: ¿Sgs con prblms d prstt? Que, después de mucho estudiar, logró leer como ¿Sigues con problemas de próstata? Parece que el pato, en la lengua, lo pagan las vocales. ¿Y en el pensamiento? ¿De qué modo o por dónde se reduce el pensamiento?
Juan José Millás
martes, 4 de abril de 2017
La ciudad
Dices: “Iré a otra tierra, hacia otro mar
y una ciudad mejor con certeza hallaré.
Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado,
Y muere mi corazón
lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez.
Donde vuelvo los ojos sólo veo
las oscuras ruinas de mi vida
y los muchos años que aquí pasé o destruí”.
No hallarás otra tierra ni otro mar.
La ciudad irá en ti siempre. Volverás
a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás.
Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay-
ni caminos ni barco para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.
Constantino Cavafis
y una ciudad mejor con certeza hallaré.
Pues cada esfuerzo mío está aquí condenado,
Y muere mi corazón
lo mismo que mis pensamientos en esta desolada languidez.
Donde vuelvo los ojos sólo veo
las oscuras ruinas de mi vida
y los muchos años que aquí pasé o destruí”.
No hallarás otra tierra ni otro mar.
La ciudad irá en ti siempre. Volverás
a las mismas calles. Y en los mismos suburbios llegará tu vejez;
en la misma casa encanecerás.
Pues la ciudad es siempre la misma. Otra no busques -no la hay-
ni caminos ni barco para ti.
La vida que aquí perdiste
la has destruido en toda la tierra.
Constantino Cavafis
domingo, 5 de febrero de 2017
Golosinas
Conté mis años y descubrí, que tengo menos tiempo para vivir de aquí en adelante, que el que viví hasta ahora…
Me siento como aquel niño que ganó un paquete de dulces: los primeros los comió con agrado, pero, cuando percibió que quedaban pocos, comenzó a saborearlos profundamente.
Ya no tengo tiempo para reuniones interminables, donde se discuten estatutos, normas, procedimientos y reglamentos internos, sabiendo que no se va a lograr nada.
Ya no tengo tiempo para soportar a personas absurdas que, a pesar de su edad cronológica, no han crecido.
Ya no tengo tiempo para lidiar con mediocridades.
No quiero estar en reuniones donde desfilan egos inflados.
No tolero a manipuladores y oportunistas.
Me molestan los envidiosos, que tratan de desacreditar a los más capaces, para apropiarse de sus lugares, talentos y logros.
Las personas no discuten contenidos, apenas los títulos.
Mi tiempo es escaso como para discutir títulos.
Quiero la esencia, mi alma tiene prisa…
Sin muchos dulces en el paquete…
Quiero vivir al lado de gente humana, muy humana.
Que sepa reír, de sus errores.
Que no se envanezca, con sus triunfos.
Que no se considere electa, antes de hora.
Que no huya, de sus responsabilidades.
Que defienda, la dignidad humana.
Y que desee tan sólo andar del lado de la verdad y la honradez.
Lo esencial es lo que hace que la vida valga la pena.
Quiero rodearme de gente, que sepa tocar el corazón de las personas…
Gente a quien los golpes duros de la vida, le enseñó a crecer con toques suaves en el alma.
Sí… tengo prisa… por vivir con la intensidad que sólo la madurez puede dar.
Pretendo no desperdiciar parte alguna de los dulces que me quedan…
Estoy seguro que serán más exquisitos que los que hasta ahora he comido.
Mi meta es llegar al final satisfecho y en paz con mis seres queridos y con mi conciencia.
Tenemos dos vidas y la segunda comienza cuando te das cuenta que sólo tienes una.
Mario de Andrade
viernes, 11 de noviembre de 2016
El domingo
Una cosa interesantísima que ocurrió en la Prehistoria es que los genitales del hombre y la mujer, al adquirir la postura erguida, se desplazaron en un movimiento semejante al de la deriva de los continentes. Ello nos permitió copular cara a cara. Lo explica muy bien José Enrique Campillo Álvarez en La cadera de Eva. El cambio fue inmenso. Es ahí donde el sexo dejó de actuar de oficio y apareció el amor o el presentimiento de lo que luego llamaríamos amor.
Imaginen, si no, a la primera pareja que se acopló de esa forma. ¿Los ven en la cueva, sobre un lecho de hojas que sus cuerpos han calentado durante la noche? Acaban de despertarse y se miran el uno al otro con una excitación matinal en la que se aprecian ya señales de metafísica. Entonces, en lugar de ponerse ella a cuatro patas, se coloca bocarriba para que él la cubra. Asombrosamente, el pene erecto encuentra con una facilidad pasmosa su camino, todo ello sin que los participantes dejen de mirarse con estupefacción a los ojos y de besarse en la boca mientras cada uno sostiene entre sus manos el rostro del otro. Quizá fue ella la que lo cubrió a él, conduciendo delicadamente su miembro hacia las profundidades abisales de la carne. Debió de resultar tan extraordinaria esta primera cópula frontal que la lucha entre correrse y contenerse los dejaría felizmente agotados.
Como decíamos, sucedió en la Prehistoria. Olvídense de los cambios de paradigma históricos: un juego de niños al lado de los cambios de postura prehistóricos. Queremos creer que esa primera pareja que copuló de frente permaneció luego un par de horas abrazada, contemplando la evolución de los murciélagos en el hondo techo de la cueva e inaugurando, sin saberlo, el domingo por la mañana.
Juan José Millás
Imaginen, si no, a la primera pareja que se acopló de esa forma. ¿Los ven en la cueva, sobre un lecho de hojas que sus cuerpos han calentado durante la noche? Acaban de despertarse y se miran el uno al otro con una excitación matinal en la que se aprecian ya señales de metafísica. Entonces, en lugar de ponerse ella a cuatro patas, se coloca bocarriba para que él la cubra. Asombrosamente, el pene erecto encuentra con una facilidad pasmosa su camino, todo ello sin que los participantes dejen de mirarse con estupefacción a los ojos y de besarse en la boca mientras cada uno sostiene entre sus manos el rostro del otro. Quizá fue ella la que lo cubrió a él, conduciendo delicadamente su miembro hacia las profundidades abisales de la carne. Debió de resultar tan extraordinaria esta primera cópula frontal que la lucha entre correrse y contenerse los dejaría felizmente agotados.
Como decíamos, sucedió en la Prehistoria. Olvídense de los cambios de paradigma históricos: un juego de niños al lado de los cambios de postura prehistóricos. Queremos creer que esa primera pareja que copuló de frente permaneció luego un par de horas abrazada, contemplando la evolución de los murciélagos en el hondo techo de la cueva e inaugurando, sin saberlo, el domingo por la mañana.
Juan José Millás
domingo, 28 de febrero de 2016
Preferiria no fer-ho
I carregats de bons propòsits ara aferrar-nos a un clau roent, un “Vinga!” marca de la casa i confiar que bufi el vent. Preferiria no fer-ho. Tot i l’esforç en decorar-ho, saps que ja hi hem estat abans. D’on treus les forces tu per creure en el que tants cops s’ha esfondrat? Preferiria no fer-ho.
Que cabró l’amor, que fa confondre flors i merda, trobar bellesa en una esquerda. Que cabró l’amor! Se’n va sense deixar cap rastre i ens deixa sols amb el pollastre.
Si ens rendim ara a l’evidència ens queda més de mitja nit. Voto per encetar una ampolla. No em sentiràs marxar al matí. Preferiria no fer-ho i ballar.
Almenys hem après que un no sempre ha de dir el que pensa, que es pot follar amb amor i sense. Que no hi ha motor més enganyós que l'esperança: no va més lluny qui més es cansa.
Els Amics de les Arts
Que cabró l’amor, que fa confondre flors i merda, trobar bellesa en una esquerda. Que cabró l’amor! Se’n va sense deixar cap rastre i ens deixa sols amb el pollastre.
Si ens rendim ara a l’evidència ens queda més de mitja nit. Voto per encetar una ampolla. No em sentiràs marxar al matí. Preferiria no fer-ho i ballar.
Almenys hem après que un no sempre ha de dir el que pensa, que es pot follar amb amor i sense. Que no hi ha motor més enganyós que l'esperança: no va més lluny qui més es cansa.
Els Amics de les Arts
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