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La Vereda es un programa que se emite en Ràdio Klara desde junio de 1999. Un espacio para la poesía, la literatura, la música, la cultura, el arte, el compromiso, las emociones... Un camino poético en el que la vida no pasa: se queda. Escúchala en directo los jueves de 19 a 20 h en la 104.4 FM València y en www.radioklara.org. O cuando quieras en nuestro podcast.

domingo, 28 de febrero de 2016

Preferiria no fer-ho

I carregats de bons propòsits ara aferrar-nos a un clau roent, un “Vinga!” marca de la casa i confiar que bufi el vent. Preferiria no fer-ho. Tot i l’esforç en decorar-ho, saps que ja hi hem estat abans. D’on treus les forces tu per creure en el que tants cops s’ha esfondrat? Preferiria no fer-ho.

Que cabró l’amor, que fa confondre flors i merda, trobar bellesa en una esquerda. Que cabró l’amor! Se’n va sense deixar cap rastre i ens deixa sols amb el pollastre.

Si ens rendim ara a l’evidència ens queda més de mitja nit. Voto per encetar una ampolla. No em sentiràs marxar al matí. Preferiria no fer-ho i ballar.

Almenys hem après que un no sempre ha de dir el que pensa, que es pot follar amb amor i sense. Que no hi ha motor més enganyós que l'esperança: no va més lluny qui més es cansa.

Els Amics de les Arts



Preferiria no fer-ho

I carregats de bons propòsits ara aferrar-nos a un clau roent, un “Vinga!” marca de la casa i confiar que bufi el vent. Preferiria no fer-ho. Tot i l’esforç en decorar-ho, saps que ja hi hem estat abans. D’on treus les forces tu per creure en el que tants cops s’ha esfondrat? Preferiria no fer-ho.

Que cabró l’amor, que fa confondre flors i merda, trobar bellesa en una esquerda. Que cabró l’amor! Se’n va sense deixar cap rastre i ens deixa sols amb el pollastre.

Si ens rendim ara a l’evidència ens queda més de mitja nit. Voto per encetar una ampolla. No em sentiràs marxar al matí. Preferiria no fer-ho i ballar.

Almenys hem après que un no sempre ha de dir el que pensa, que es pot follar amb amor i sense. Que no hi ha motor més enganyós que l'esperança: no va més lluny qui més es cansa.

Els Amics de les Arts



domingo, 7 de febrero de 2016

Alegra titiritero

Alegra titiritero,
la noche con tu tambor.
¡El sendero
tiene las ramas en flor!

La luna tras la montaña.
asoma su cabeza muerta…
La cabaña
ha cerrado ya su puerta.

Por el valle duerme Aurora,
Noche va por el camino;
lejos, llora
el corazón del molino.

¡Campos verdes, noches bellas,
para el llanto y para el vuelo!
...Las estrellas
tiemblan, tiemblan en el cielo.

Alegra titiritero,
la noche con tu tambor.
¡El sendero
tiene las ramas en flor!

Jardín, corazón sin nombre,
vieja seda remendada,
mujer, hombre,
joroba, pierna rosada,

beso pintado de rojo...,
¡la pantomima del amor!
ríe el ojo
sobre el hambre y el dolor.

Tal vez la turba no crea
en tanto apasionamiento...;
en la aldea,
¡qué saben de entendimiento!

Alegra titiritero,
la noche con tu tambor.
¡El sendero
tiene las ramas en flor!

Los niños y las mujeres
son las brisas y las rosas;
luna, tú eres
el árbitro de las cosas...

Siempre pondrán mala cara
Sancho, el cura y el barbero;
pero, para
los locos, es el sendero...;

Y si acaso hacen un alto,
muertos de mala fortuna,
dan un salto
y se duermen en la luna.

Alegra titiritero,
la noche con tu tambor...
¡El sendero
tiene las ramas en flor!

Juan Ramón Jiménez


martes, 5 de enero de 2016

Algo me aleja de ti

Te vi salir cuando yo entraba al jardín de los imposibles.
Estabas allí, pero tu mente volaba a miles de km de mí.
La orquesta tocaba Moon River y el viento dejó de mentir.
Creo recordar que entonces dijiste: algo me aleja de ti. Algo me aleja de ti.
Te vi mezclar a partes iguales las comas y los puntos y aparte.
Te vi lanzar monedas al aire sin saber la dirección que tomar.
Pusiste en el crucigrama la "p" de poema y puñal.
Al acabar dijiste en voz baja: algo me aleja de ti.
Algo me aleja de ti.
La orquesta tocaba Moon River y el viento dejó de mentir.
Creo recordar que entonces dijiste: algo me aleja de ti.
Algo me aleja de ti.

Quique González



sábado, 5 de diciembre de 2015

Canción 19 horas

¿Quién habla del amor? Yo tengo frío
y quiero ser diciembre.

Quiero llegar a un bosque apenas sensitivo,
hasta la maquinaria del corazón sin saldo.
Yo quiero ser diciembre.

Dormir
en la noche sin vida,
en la vida sin sueños,
en los tranquilizados sueños que desembocan
al río del olvido.

Hay ciudades que son fotografías
nocturnas de ciudades.
Yo quiero ser diciembre.

Para vivir al norte de un amor sucedido,
bajo el beso sin labios de hace ya mucho tiempo,
yo quiero ser diciembre.

Como el cadáver blanco de los ríos,
como los minerales del invierno,
yo quiero ser diciembre.

Luis García Montero

jueves, 10 de septiembre de 2015

La librería ambulante

Debajo, a nuestra izquierda, el río corría reluciente al fondo del valle. Era un paisaje perfecto: los bosques eran todo bronce y oro; las nubes eran blancas y espesas y parecían espuma celestial suspendida en el aire. El sol era tibio y flotaba glorioso en un arco formidablemente azul. Mi corazón estaba lleno de fervor. Creo que por primera vez sabía lo que Andrew sentía en sus viajes de vagabundo. No entendía cómo todo aquello había permanecido oculto para mí hasta entonces. No entendía cómo el trascendental misterio de hacer pan me había impedido ver durante tanto tiempo los misterios del sol y el cielo y el viento en los árboles. Pasamos junto a una casa campestre blanca que había al lado del camino. En la reja de entrada estaba el granjero, sentado en un tronco, puliendo un trozo de madera y fumando su pipa. A través de la ventana de la cocina vi a una mujer que limpiaba la estufa. Me dieron ganas de gritarle:
“¡Oh, estúpida mujer! ¡Deja la estufa, las ollas, sartenes y labores, aunque sea por un día! ¡Sal de ahí y mira el sol y el cielo y el río a lo lejos”.

Christopher Morley

domingo, 30 de agosto de 2015

Nocturno

Está vacía Roma, de pronto. Está sin nadie.
Sólo piedras y grietas. Soledad y silencio.
Hoy la terrible madre de todos los ruidos
yace ante mí callada igual que un camposanto.
Como un borracho, a tumbos, ando no sé por dónde.
Me he quedado sin sombra, porque todo está a oscuras.
La busco y no la encuentro. Es la primera noche
de mi vida en que ha huido la sombra de mi lado.
No adivino las puertas, no adivino los muros.
Todo es como una inmensa catacumba cerrada.
Ha muerto el agua, han muerto las voces y los pasos.
No sé quién soy e ignoro hacia dónde camino.
La sangre se me agolpa en mitad de la lengua.
Roma me sabe a sangre y a borbotón la escupo.
Cruje, salta, se rompe, se derrumba, se cae.
Sólo un hoyo vacío me avisa en las tinieblas
lo que me está esperando.

Rafael Alberti