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La Vereda es un programa que se emite en Ràdio Klara desde junio de 1999. Un espacio para la poesía, la literatura, la música, la cultura, el arte, el compromiso, las emociones... Un camino poético en el que la vida no pasa: se queda. Escúchala en directo los jueves de 19 a 20 h en la 104.4 FM València y en www.radioklara.org. O cuando quieras en nuestro podcast.

viernes, 8 de marzo de 2013

Y Dios me hizo mujer

Y Dios me hizo mujer,
de pelo largo,
ojos,
nariz y boca de mujer.
Con curvas
y pliegues
y suaves hondonadas
y me cavó por dentro,
me hizo un taller de seres humanos.
Tejió delicadamente mis nervios
y balanceó con cuidado
el número de mis hormonas.
Compuso mi sangre
y me inyectó con ella
para que irrigara
todo mi cuerpo;
nacieron así las ideas,
los sueños,
el instinto.
Todo lo que creó suavemente
a martillazos de soplidos
y taladrazos de amor,
las mil y una cosas que me hacen mujer todos los días
por las que me levanto orgullosa
todas las mañanas
y bendigo mi sexo.

Gioconda Belli

domingo, 20 de enero de 2013

Los gatos lo sabrán

Caerá otra vez la lluvia
sobre tus embaldosados dulces,
una lluvia ligera
como un hálito o un paso.
Otra vez la brisa y el alba
florecerán ligeras,
como bajo tu paso,
cuando regresarás.
Entre flores y alféizares,
los gatos lo sabrán.

Habrá otros días,
habrá otras voces.
Sonreirás a solas.
Los gatos lo sabrán.
Oirás palabras antiguas,
palabras cansadas y vanas
como trajes desechados
de fiestas del pasado.

También tú harás gestos.
Responderás palabras—
rostro de primavera,
también tú harás gestos.

Los gatos lo sabrán
rostro de primavera;
y la lluvia ligera,
el alba de color jacinto,
que laceran el corazón
de quien ya no te espera,
son la triste sonrisa
que sonríes a solas,
habrá otros días,
otras voces y despertares.
Sufriremos al alba,
rostro de primavera.

Cesare Pavese


domingo, 6 de enero de 2013

Volver a verte

Me muero de ganas de decirte "te quiero".
Y sé que es imposible, no puedo, no debo...
Maldigo el paraíso que cuando se presenta.
No dura lo que una estrella fugaz.
Al fin te tuve entre mis brazos,
Aquí está y se va...
Y sé que no podré volver a verte jamás.

Lavaste mi pié contra tu pecho de luna.
Con puntas de tu mojado pelo de espuma...
Revivo aquel milagro de la marea blanca.
Que era tu cuerpo derramando luz.
Aún palpita en el recuerdo,
Eras tú, eres tú...
Y sé que no podré volver a verte jamás.

No hacías preguntas, no querías respuestas.
Tu cuerpo y el mío dialogaban a tientas.
Buscando el ritmo exacto que marcan los latidos
Cuando conversan con la misma voz.
Al fin tocaba la belleza, era amor, es amor...
Y sé que no podré volver a verte jamás.

Luis Eduardo Aute


domingo, 30 de diciembre de 2012

Antes que el tiempo expire, nuestras manos

Océano de piedad, luz honda de mujer
Levadura del tiempo mientras el tiempo exista
El tacto y el olfato y la lengua y la vista
junto a tu cuerpo son maneras de nacer.

El hombre es taciturno y nace para ser
desgraciado, perdido, sin nada que lo asista
y esto es horrendo, inicuo, y no hay quien lo resista
si no puede mirar, tocar, besar, lamer, morder.

Ella pone pomada, ella pone vendaje
ella amortigua el triste absurdo del viaje
ella es el centro, el único lugar a donde ir.

Los hechos y los años son mentira y estrépito
y el destino es un mudo miserable y decrépito
Sin mujer en las manos lo mejor es morir.

Félix Grande

viernes, 28 de diciembre de 2012

Y sobre la ciudad

Levántate,
gobierna tus caderas, comienza el día
por una decisión
donde arriesgar tu nombre.

Después
hace falta decir que cambiaste la escena,
que has vencido también
la inocente sonrisa del espejo
y que prefieres hoy
la nueva brujería de los escaparates.
¡Levántate! Tienes
partido el cuerpo como un siglo.

Gobierna tus caderas. Son
las fuerzas inmensas del desorden,
las que habitan el ojo
apagado de los puentes, el pliegue
final de las esquinas, las calles
que han sabido de nuestra soledad,
las pequeñas tabernas
o las plazas,
camaradas
callados para el amanecer,
allí donde dejaste
tu resaca y los ojos
en las aguas heladas de sus fuentes,
donde el musgo y el miedo
nos delatan la edad de la ciudad en que vives.

Despierta: haz ese gesto
del que vence las sábanas y el tiempo.
Pierde por fin
tu nombre y su mentira,
y sobre la ciudad
(esa magia cerrada,
ese refugio último)
reinen también ahora
las fuerzas del desorden
y tu morbosidad.

Luis García Montero

viernes, 2 de noviembre de 2012

Libre te quiero

Libre te quiero,
como arroyo que brinca
de peña en peña.
Pero no mía.
Grande te quiero,
como monte preñado
de primavera.
Pero no mía.
Buena te quiero,
como pan que no sabe
su masa buena.
Pero no mía.
Alta te quiero,
como chopo que en el cielo
se despereza.
Pero no mía.
Blanca te quiero,
como flor de azahares
sobre la tierra.
Pero no mía.
Pero no mía
ni de Dios ni de nadie
ni tuya siquiera.

Agustín García Calvo


jueves, 21 de junio de 2012

Criatura dolcíssima

No sé si m'estimaves: t'estimava
i això era tot, i això era prou, i els dies
obraven per a mi racons tendríssims.
T'estimava amb les hores i amb el somni,
i et cantava, i passaves, i abril queia,
i et sabia ma carn meravellada.
Sí, t'estimava lentament i sorda.
Com s'estimen les coses marcescibles.
Com s'aprèn l'idioma de l'absència.

Joan Fuster